Apología por la fantasía

Resulta que este verano me estaba releyendo Peter Pan, y cada vez que se lo mencionaba a alguien la respuesta podía variar de “oh, qué bonito es” a una mirada paternalista que significa algo así como “¿no eres ya demasiado grande para estar perdiendo el tiempo en esos cuentos para niños?”. No es una reacción exclusivamente ligada a Peter Pan, generalmente es la misma respuesta que genera hablar de cualquier libro de fantasía o ciencia ficción. Sin embargo, cuando menciono que estoy leyendo Mrs. Dalloway, la respuesta suele ser más del tipo de “ah, ese libro es muy interesante”. ¿Por qué esa diferencia de respuestas cuando ambos son dos clásicos de la literatura del siglo XX? Bueno, claramente uno es un libro serio, cargado de crítica a la sociedad británica de entre guerras y el otro es un cuento de fantasía, ¿no? Y estos últimos están hechos para los niños. Sin embargo, Peter Pan es una obra también muy crítica con la sociedad victoriana, aunque claro, las críticas están ciertamente más escondidas que en Mrs. Dalloway, precisamente porque el medio es otro.

Mientras que en Mrs. Dalloway realmente lo único que hay es crítica pura y dura (y ya hablaremos en otro momento de que no deja títere con cabeza), en Peter Pan la crítica viene dada por el tratamiento de los personajes (también haré un post profundizando en el tema, ya que no es exactamente el objetivo de éste). En ningún momento va a salir un personaje haciendo un soliloquio explicando por qué las maneras de los caballeros ingleses le parecen una sandez como hace Peter Walsh, ni va a salir una mujer diciendo que desde que ha adoptado el nombre de su marido ha dejado de ser ella misma para no ser más que la señora de Richard Dalloway, perdiendo su identidad. No es que toda la crítica de Mrs Dalloway se presente en forma de soliloquios, pero sí a través de personajes realistas que son más fácilmente asociables a su contexto. En Peter Pan nos vamos a encontrar personajes camuflados de infantiles pero con una discusión interior enorme (de nuevo disfrazada) que nos presenta su crítica a la sociedad. Por ejemplo, tenemos la dualidad de Garfio y Smith, con los que James Barrie presenta la obsesión por las maneras caballerescas de la sociedad victoriana (con el primero) y a un personaje que se escapa totalmente de esas maneras pero que al final llega a estar moralmente por encima al final.

El tratamiento de temas como la maternidad, el desarrollo personal, los valores asociados a la masculinidad y la feminidad en Peter Pan está camuflada en personajes como Wendy, Peter Pan o los señores Darling. Personajes que pueden parecer caricaturescos, pero es precisamente esa caricatura lo que nos deja ver la opinión del autor de cada uno de estos temas. No es un libro menos crítico, pero sí es un libro más sutil. La diferencia es que los libros como Mrs Dalloway nos plantean las preguntas, a los libros como Peter Pan se las tenemos que plantear nosotros.

No creáis que este post se limita a defender la obra de Peter Pan en contraposición a Mrs. Dalloway. Ambos me parecen libros maravillosos. Simplemente los he escogido para plantear una cuestión, puesto que son dos clásicos de la literatura británica del siglo XX muy cercanos en el tiempo. La cuestión es que el medio de la fantasía y la ciencia ficción tiende a infravalorarse, y creo que, como lectores serios, tenemos que dejar de lado los prejuicios que tenemos asociados a este tipo de literatura. Claro, con un libro que nos cuenta el día de una mujer que está preparando una fiesta para esa noche es muy difícil quedarse en la superficie, lo interesante está claramente en la profundidad del mensaje que manda, pero con un libro que nos introduce a un mundo mágico es muy sencillo quedarse en la superficie de ese mundo nuevo y en lo bonito que es. Eso no quiere decir que ninguno de los dos sea menos serio o menos interesante.

Lo que intento con este ejemplo es haceros ver que la fantasía no es más que un medio que se puede usar con la misma seriedad que cualquier otro. Quizás no deberíamos juzgar a un libro por su apariencia, quizás deberíamos juzgar a un libro por los temas que trata y no por el formato en que haya decidido hacerlo.

Como bien dijo Keane Davies:

Todos los poetas son políticos. Somos políticos por nuestro ruido y nuestro silencio. Cuando una poetisa escribe sobre árboles, está siendo política tanto por aquello sobre lo que elige escribir como por lo que no elige tratar en su escritura

Aprendamos a leer esos mensajes y no sólo las palabras.

La laguna de las sirenas

Este es un pasaje del Capítulo 8 de Peter Pan y Wendy, escrito por J.M. Barrie en 1911. Si no lo conoces, no lo leas inicialmente: pon el video, cierra los ojos y escucha. La transcripción estará debajo del vídeo.

“Si uno cierra los ojos y tiene suerte, puede ver a veces un charco informe de preciosos colores pálidos flotando en la oscuridad; entonces, si se aprietan aún más los ojos, el charco empieza a cobrar forma y los colores se hacen tan vívidos que con otro apretón estallarán en llamas. Pero justo antes de que estallen en llamas se ve la laguna. Esto es lo más cerca que se puede llegar en el mundo real, un momento glorioso; si pudiera haber dos momentos se podría ver el oleaje y oír a las sirenas cantar.”